El mapa que muestra cuán grande era Zelandia, el continente sumergido en el Pacífico.
Aristóteles, Eratóstenes y, más tarde, el cartógrafo Ptolomeo lo llamaron Terra Australis Ignota. En busca de este continente imaginario, que en la Grecia clásica se creía que debía de existir al otro lado del mundo por cuestión de simetría geométrica, el explorador holandés Abel Tasman se topó en 1642 con una nueva tierra, las islas que ahora conocemos como Nueva Zelanda. Pero aquello parecía demasiado pequeño para ser lo que estaba buscando.





