El río Uruguay mostró su fuerza y también encendió las alarmas con respecto al fenómeno de El Niño que ya se informó que afectará toda esta zona en los meses siguientes.
En este caso, la crecida del río se debió a fuertes lluvias que se registraronb en Brasil, lo que provocó este fenómeno que, de acuerdo a los últimos registros, ya comienza a descender en la cuenca, por lo que en Santo Tomé podría alcanzar 10 metros o un poco más, pero a partir de ahí ya comenzaría a bajar las aguas del río Uruguay en nuestras costas.

FENÓMENO EL NIÑO:
El fenómeno de El Niño se encuentra activo y consolidándose en la región, anticipando precipitaciones muy superiores a lo normal para la provincia de Corrientes. Se espera que sus efectos comiencen a sentirse de manera más clara a partir de agosto, con un pico de intensidad durante la primavera y el verano
Las principales alertas y medidas preventivas para Corrientes incluyen:Zonas más vulnerables: Las áreas llanas del este provincial (departamentos como San Martín, Santo Tomé, Alvear y Paso de los Libres) y la cuenca del río Uruguay experimentan riesgo de anegamientos. En el centro-noroeste, los departamentos de Ituzaingó, General Paz, San Luis del Palmar y Mburucuyá, asociados al sistema del Iberá, son los más expuestos ante el desborde de cuencas
Impacto productivo: El exceso de humedad amenaza con inundar millones de hectáreas, lo que exige a los productores ganaderos y arroceros la planificación anticipada para el traslado de hacienda a zonas altas y el monitoreo de napas
Prevención urbana: Los especialistas de la UNNE recomiendan medidas preventivas como la limpieza exhaustiva de canales, desagües pluviales y alcantarillas, además de la gestión correcta de residuos sólidos para evitar el colapso de los sistemas de drenaje.
Crecidas hídricas: El fenómeno climático provoca una acelerada crecida de los caudales, requiriendo un constante monitoreo de los niveles de agua (por ejemplo, en el río Uruguay) para la rápida activación de protocolos de evacuación en caso de ser necesario.

¿Qué podría pasar en Corrientes con un evento El Niño extremo?
Análisis de la superficie potencialmente afectable por exceso hídrico a partir del antecedente del año 1998. Trabajo realizado en el INTA EEA Corrientes.
¿Qué podría pasar en Corrientes con un evento El Niño extremo?, es un trabajo realizado en el INTA EEA Corrientes por sus profesionales Ditmar B. Kurtz, Griselda I. Saucedo, Carolina Fernández López y Alba R. Perucca, integrantes del Grupo Recursos Naturales.
Introducción: el fenómeno de El Niño - Oscilación Sur (ENOS) es un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical. Cuando este fenómeno se desarrolla afecta considerablemente la región litoral norte de la Argentina, provocando abundantes precipitaciones, producto de las cuales se originan zonas encharcadas, anegadas e inundadas. Las consecuencias de esta anomalía son visibles en toda la provincia de Corrientes con mayor o menor intensidad. Tanto centros poblados como la infraestructura se ven afectadas y el sector agropecuario sufre por los excesos de agua. En las áreas rurales el fenómeno provoca pérdidas de cultivos anuales y perennes, por disminución de rendimientos, pérdidas de calidad de granos, por desarrollo de enfermedades, muerte del ganado, etc.
Descripción del fenómeno: en períodos que van de tres a siete años, las aguas superficiales de una gran franja del Océano Pacífico tropical se calientan o enfrían entre 1 - 3ºC, en comparación a la temperatura normal, esta franja se denomina, zona de control de la "Temperatura Superficial del Mar”. Este calentamiento oscilante y el patrón de enfriamiento, es conocido como el ciclo ENOS (o ENSO por sus siglas en inglés), afectando directamente la distribución de las precipitaciones en las zonas tropicales pudiendo tener una fuerte influencia sobre el clima en otras partes del mundo. El Niño y La Niña son las fases extremas del ciclo ENOS; entre estas dos fases existe una tercera llamada Neutral (https://www.climate.gov/news-features/understanding-climate/climate-variability-oceanic-nino-index).
Escenario 2026. A mediados de mayo de 2026, el Pacífico ecuatorial estuvo experimentando una rápida transición hacia las condiciones de El Niño. Si bien las anomalías mensuales de la temperatura superficial del mar (TSM) se mantienen cerca del umbral límite de El Niño, los valores semanales han aumentado considerablemente. Este marcado calentamiento indica claramente que los promedios estacionales, actualmente cercanos a la neutralidad, aumentarán sustancialmente en los próximos meses, marcando un cambio significativo de la neutralidad del ENSO a las condiciones de El Niño. El último pronóstico del ENSO del CCSR/IRI, respalda aún más esta evolución, asignando una probabilidad del 98% a El Niño durante mayo-julio de 2026, en comparación con solo un 2% para la neutralidad continua. Es probable que las condiciones de El Niño persistan durante el resto de 2026, con probabilidades de pronóstico que se mantienen consistentemente dentro de un rango notablemente alto y estrecho del 97-98 %.
Es probable que El Niño se desarrolle próximamente (82 % de probabilidad entre mayo y julio de 2026) en la zona 3.4, lo que repercutiría en el norte de Argentina aproximadamente dos meses más tarde del inicio de la mayor probabilidad (septiembre); y continuaría durante el verano del hemisferio sur (96 % de probabilidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027). Hasta el momento la intensidad de este episodio puede asimilarse a un evento Moderado, Fuerte y Muy Fuerte; por ello se recomienda seguir las advertencias y los monitoreos a corto plazo.
Condiciones esperables: el pronóstico ENSO de CCSR/IRI de mayo de 2026 presenta una perspectiva de El Niño sorprendentemente segura, con probabilidades que alcanzan el 98% para mayo-julio (MJJ) de 2026 y se mantienen excepcionalmente altas en 97-98% durante todo el período de pronóstico (MJJ 2026 a EFM 2027). Las condiciones neutrales de ENSO se reducen a 2-4%, mientras que la probabilidad de desarrollo de La Niña es prácticamente cero. Aunque los pronósticos de ENSO de mayo de 2026 indican una confianza excepcionalmente alta en el desarrollo de El Niño, con probabilidades que se mantienen notablemente elevadas durante todo el período de pronóstico, se recomienda precaución al interpretar estas perspectivas a largo plazo. Los pronósticos se emiten cerca del final de la barrera de predictibilidad de la primavera boreal, una época del año históricamente asociada con una menor certeza de pronóstico de ENSO, lo que significa que persiste cierta incertidumbre a pesar de la señal probabilística muy fuerte.
En este trabajo se muestra la evolución del Índice Relativo del Niño Oceánico, considerando eventos Niña Muy Fuerte (≤-2,0°C), Fuerte (>-2,0°C-≤-1,5°C), Moderada (>-1,5°C-≤1,0°C), Débil (>-1,0°C-≤-0,5°C), evento Neutro (>-0,5°C-≤0,5°C), Niño Débil (>0,5ーC-≤1,0°C), Moderado (>1,0°C-≤1,5°C), Fuerte (>1,5°C-≤2,0°C), Muy Fuerte (>2,0°C). El resumen plasmado muestra la secuencia de períodos El Niño en los cuales a partir de los trimestres DEF (Diciembre-Enero-Febrero) ya se indican períodos al menos neutros. Contrariamente, en el 2026 esos índices son negativos hasta FMA inclusive, indicando fases La Niña. Por todo esto se refuerza la advertencia para seguir atentamente la evolución de las probabilidades que indican el inicio de una fase El Niño a partir del trimestre MJJ.
Aclaración. Si bien es poco probable que se repitan exactamente las mismas condiciones observadas durante el evento El Niño 1997-1998, dicho antecedente permite dimensionar la respuesta potencial del territorio provincial frente a escenarios de precipitaciones extraordinarias. Por ello, los resultados deben interpretarse como una referencia para la planificación preventiva y no como una proyección segura de ocurrencia futura. La utilidad de este análisis radica en identificar áreas de mayor sensibilidad y aportar información que facilite la toma de decisiones, el monitoreo temprano y la preparación ante eventuales situaciones de exceso hídrico. Adicionalmente, en periodos “normales” la provincia presenta un 38% de la superficie cubierta con agua, es decir casi el doble de lo que actualmente está cubierto.

