El salto de la inflación y las tasas de interés negativas hicieron que los inversores busquen, al menos, perder lo menos posible ante la inflación y recurren a los FCI. El cepo cambiario y mayores restricciones a los depósitos UVA acentuaron ese proceso.
El mercado financiero local mostró un importante cambio: los argentinos dejaron de lado los plazos fijos y prefieren poner sus pesos en los Fondos Comunes de Inversión (FCI). Más precisamente, en los instrumentos conocidos como “de mercado de dinero” o “money market”. Esa tendencia comenzó a mediados del 2023 pero se profundizó tras la asunción de Javier Milei y a partir de la política de tasas de interés negativas que aplicó desde el 13 de diciembre el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que conduce Santiago Bausili, es decir, por debajo de la inflación.
Es en ese marco que los inversores buscan al menos no perder tanto contra la licuadora que encendió el Gobierno. Más aún en un contexto de acceso al dólar restringido y con las condiciones más restrictivas para los depósitos a plazos atados a la inflación.
Un informe de MegaQM destacó que los depósitos a plazo fijo pasaron de representar un promedio del 52% de los depósitos totales del sistema en el primer semestre de 2023 al 40% actualmente. Como contrapartida, la industria de los FCI pasó pasó a administrar pesos por el equivalente al 37% de los depósitos totales del sistema a un nivel actual de 58-60 por ciento.

