El Reino Unido responsabilizó a Irán por el presunto plan contra la base aérea de RAF Fairford y sancionó a dos ciudadanos iraníes, mientras 29 países condenaron conjuntamente las actividades de sabotaje atribuidas a Teherán.
El primer ministro británico, Andy Burnham, informó ante la Cámara de los Comunes que el incidente del 27 de septiembre fue "muy probablemente" coordinado desde Irán y "casi con toda seguridad" dirigido por la Guardia Revolucionaria. El Foreign Office sancionó a Ruhollah Bazghandi, señalado como jefe de operaciones de contrainteligencia de ese cuerpo, y a Shahram Ali Reza Tamarzadeh Jakki, descripto como facilitador de la red criminal Zindashti. Ambos enfrentan congelamiento de activos y prohibición de viajar.
Londres convocó al embajador iraní y advirtió que no tolerará amenazas en su territorio; Irán negó cualquier participación y pidió pruebas. Los cancilleres de 29 países, entre ellos España, Estados Unidos, Francia, Alemania, Canadá y Australia, firmaron un comunicado que condena las actividades violentas, híbridas y de sabotaje atribuidas a Irán.
El episodio comenzó cuando un agricultor alertó sobre hombres y camionetas blancas con actitud sospechosa cerca de la base. Las autoridades declararon un incidente mayor, evacuaron una localidad cercana y enviaron agentes armados y especialistas en explosivos. La policía detuvo a siete sospechosos de unos 20 años —seis británicos y uno con doble nacionalidad británica e iraní—, todos liberados bajo fianza y sin cargos. En tres camionetas halló gasolina, usada como acelerante, pero no explosivos. El Pentágono indicó que EE.UU. retiró recientemente sus bombarderos B-1 de Fairford, base que se usó en operaciones contra Irán tras la autorización de Londres para acciones defensivas.

