Sanae Takaichi renovó a diez de sus dieciocho ministros para intentar revertir la caída en su popularidad, aunque mantuvo a las figuras clave de su equipo económico y de política exterior.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, reorganizó este jueves su gabinete en un intento por recuperar respaldo popular, en un contexto marcado por las exigencias del presidente estadounidense Donald Trump de aumentar el gasto en defensa, incrementar la inversión japonesa en Estados Unidos y adoptar medidas frente a la debilidad del yen.
Se trata de la primera remodelación desde que Takaichi asumió en octubre pasado, cuando se convirtió en la primera mujer en dirigir el gobierno japonés. La mandataria reemplazó a diez de los dieciocho ministros, pero ratificó al ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, y al canciller, Toshimitsu Motegi, dos de sus principales rivales internos, en una decisión que apunta a contener su influencia y garantizar continuidad en el vínculo con Washington. También sostuvo a la ministra de Finanzas, Satsuki Katayama, y al negociador arancelario Ryosei Akazawa.
El respaldo a la primera ministra, elevado en sus primeros meses por su atractivo entre los votantes jóvenes, se erosionó tras impulsar medidas como normas de sucesión exclusivamente masculina para la familia imperial, en un momento en que la ciudadanía reclamaba respuestas frente al encarecimiento de los precios. "Construiremos un Japón fuerte y próspero bajo una política fiscal responsable y expansiva", declaró tras la formalización del nuevo gabinete.
Japón busca sostener una relación estable con Estados Unidos mientras intenta recomponer los lazos con China, deteriorados desde que Takaichi advirtiera que el ejército japonés podría intervenir ante una eventual acción militar sobre Taiwán. A fines de mes, la jefa de gobierno viajará a Nueva York para la Asamblea General de la ONU, donde buscaría un encuentro con Trump. En paralelo, el país revisa su estrategia de seguridad frente a China, Corea del Norte y Rusia, con un gasto militar que ya alcanza el 2% del PBI y presiones de Washington para elevarlo hasta el 3,5%.
Fuente: Infobae

