Santo Tomé Corrientes
Periodismo Independiente
El Estrecho de Ormuz, la vía marítima más estratégica del mundo en materia energética, se encuentra en el centro de la crisis generada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. Por este angosto canal circula aproximadamente el 20% del petróleo crudo del planeta, y su posible cierre o bloqueo amenaza con desestabilizar los mercados mundiales de energía.
Desde el inicio del conflicto, el régimen iraní ha adoptado medidas escalatorias en el estrecho. Irán comenzó a colocar minas navales en la zona, según información fuentes de inteligencia estadounidense. Aunque la instalación de minas aún no ha sido masiva, Estados Unidos advierte que Teherán conserva la capacidad de sembrar cientos de minas en el canal utilizando su flota de pequeñas embarcaciones y barcos minadores.
Este domingo, el canciller iraní afirmó que el Estrecho de Ormuz permanece abierto para todos los países excepto para Estados Unidos e Israel. Sin embargo, el general de brigada iraní Ebrahim Yabari había amenazado previamente que su país prenderá fuego a cualquier barco que intente cruzar el estrecho, y que "no permitirán que ni una sola gota de salga petróleo de la región".
Casi 15 millones de barriles diarios de petróleo crudo, más otros 4,5 millones de barriles de combustibles refinados, transitan habitualmente por el Estrecho de Ormuz. Países como Irak y Kuwait no cuentan con rutas alternativas para exportar su producción. La incertidumbre sobre la capacidad de transporte por el canal ha generado una marcada volatilidad en los precios del crudo, con el barril oscilando entre los 80 y los 90 dólares.
Estados Unidos ha respondido enviando buques de la Marina al Golfo Pérsico para garantizar la libertad de navegación. El presidente Donald Trump afirmó que "el Estrecho de Ormuz va a permanecer seguro" y que Washington cuenta con el mejor equipamiento del mundo para la búsqueda y destrucción de minas. Además, la alianza del G7 ha insinuado la posibilidad de liberar reservas estratégicas de petróleo para mitigar la escasez.
En paralelo, los países productores de la región del Golfo redujeron su producción petrolera ante la creciente inseguridad, lo que agrava aún más la situación energética global. El ataque estadounidense a la isla Kharg, pilar fundamental de las exportaciones petroleras iraníes, también ha reducido significativamente la capacidad exportadora del país.
La situación en el Estrecho de Ormuz representa uno de los focos de mayor preocupación económica del conflicto. Los analistas advierten que si Irán concreta un bloqueo efectivo, el impacto en los precios del petróleo a nivel mundial sería devastador, generando una crisis energética de dimensiones globales que afectaría especialmente a los países importadores netos, incluidos muchos de América Latina.
El Pentágono confirmó este domingo el envío de 2.500 marines adicionales a Medio Oriente, en un nuevo refuerzo militar que eleva a más de 50.000 el total de soldados estadounidenses desplegados en la región desde el inicio de la guerra contra Irán el pasado 28 de febrero de 2026.
Según información medios estadounidenses citando a funcionarios del gobierno, el secretario de Defensa Pete Hegseth aprobó una solicitud para el envío de un grupo anfibio y una unidad expedicionaria de la Infantería de Marina. La fuerza incluye hasta tres buques de guerra, entre ellos el buque de asalto anfibio USS Tripoli, que parte desde su base en Japón hacia las aguas del Golfo Pérsico y el Mar Arábigo.
El nuevo despliegue se produce en un contexto de escalada sin precedentes en el conflicto. Los ataques iraníes en el Estrecho de Ormuz y sus alrededores han asfixiado el tráfico marítimo de petróleo, sacudiendo los mercados energéticos mundiales y generando una crisis de abastecimiento que afecta a múltiples países dependientes del crudo del Golfo Pérsico.
Desde el inicio de la Operación Furia Épica, las fuerzas de Estados Unidos han llevado a cabo ataques contra aproximadamente 15.000 objetivos en territorio iraní durante los primeros 14 días del conflicto. Casi dos semanas de bombardeos han causado la muerte de unos 2.000 iraníes, según cifras difundidas por medios internacionales.
El presidente Donald Trump anunció esta semana en su plataforma Truth Social que el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) llevó a cabo "una de las operaciones de bombardeo más poderosas de la historia de Oriente Medio", confirmando la destrucción de la isla estratégica de Kharg, que concentraba gran parte de la infraestructura exportadora de petróleo iraní.
Por su parte, Hegseth lanzó duras advertencias hacia el régimen de Teherán: "Seguiremos presionando, seguiremos empujando, seguiremos avanzando. Sin cuartel, sin piedad para con nuestro enemigo", afirmó en rueda de prensa. El secretario de Defensa también cuestionó la capacidad de liderazgo del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, asegurando que está "herido y probablemente desfigurado" tras el ataque israelí que mató a su padre, Ali Khamenei, en los primeros días de la guerra.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán prometió "perseguir y matar" al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, según declaraciones difundidas por medios oficiales del régimen persa. El conflicto no muestra señales de desaceleración y la comunidad internacional teme que la confrontación se extiende a otros países de la región.
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Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) informaron este domingo 15 de marzo de 2026 que llevaron a cabo una de las ofensivas más intensas desde el inicio del conflicto, atacando más de 200 objetivos militares en el oeste y centro de Irán en un solo día, en el marco de la Operación Rugido del Águila.
Según el comunicado oficial de las FDI difundido a través de sus canales oficiales, decenas de aviones de combate de la Fuerza Aérea israelí, coordinados por la Dirección de Inteligencia, lanzaron numerosas municiones contra lanzadores de misiles balísticos, sistemas de defensa aérea y plantas de producción de armamento vinculadas al régimen iraní. Los ataques se concentraron especialmente en el oeste del país, apuntando a infraestructura clave del programa de misiles de Teherán.
Desde el inicio de la operación, las FDI afirman haber completado cientos de misiones de ataque contra diferentes infraestructuras en Irán, con el objetivo declarado de reducir al máximo la capacidad de disparos hacia territorio israelí. En ese marco, el primer ministro Benjamín Netanyahu declaró que Israel está "aplastando al régimen terrorista de Irán" y advirtió que las operaciones continuarán hasta eliminar todas las amenazas existenciales.
Entre los objetivos atacados se encontraron centros de mando donde operaban miembros del régimen, además de depósitos y centros de producción de armas de largo alcance. Asimismo, las FDI confirmaron el ataque a un puente estratégico en el Líbano, señalando que fue necesario para frenar el avance de Hezbollah, que había instalado lanzadores cerca de esa estructura.
El conflicto, que se inició el 28 de febrero de 2026 con la denominada Operación Furia Épica lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel, ya cumple 16 días. Los bombardeos han alcanzado más de 54.000 unidades civiles según fuentes iraníes, y han causado la muerte de aproximadamente 2.000 personas en territorio persa. Del lado israelí, Irán ha respondido con ataques de misiles y drones contra ciudades como Eilat, donde un menor resultó herido este domingo.
Netanyahu destacó la cooperación sin precedentes entre Tel Aviv y Washington: "Gracias a una unión de fuerzas entre Israel y Estados Unidos, hemos logrado grandes avances que están cambiando el equilibrio de poder en Oriente Próximo", afirmó. Israel también destruyó un centro de investigación espacial clave del régimen iraní en Teherán durante las últimas horas, según informó la prensa israelí.
El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, quien asumió tras la muerte de su padre Ali Khamenei durante los primeros ataques, no ha aparecido en público. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que el nuevo líder "está herido y probablemente desfigurado", aunque Teherán niega que su estado sea grave. La guerra continúa escalando mientras las potencias regionales e internacionales observan con preocupación el desarrollo de los acontecimientoss.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió la rendición incondicional de Irán y llamó a Tehrán a elegir nuevos líderes aceptables para la Casa Blanca, en medio del noveno día de guerra en Medio Oriente. Simultáneamente, el presidente ruso Vladimir Putin mantuvo una conversación telefónica con el presidente iraní, en lo que se interpretó como un intento de mediación o de reforzar la alianza diplomática entre Moscú y Tehrán.
En el plano diplomático, el presidente de Israel, Isaac Herzog, defendió la ofensiva al afirmar que su país actúa en legítima defensa, no solo de Israel, sino de la región y de Europa. La afirmación generó polémica en la comunidad internacional, especialmente entre aliados europeos que cuestionan la proporcionalidad de los ataques. El Reino Unido quedó envuelto en una disputa pública entre el premier Keir Starmer y Trump, quien acusó al gobierno británico de querer unirse a guerras ya ganadas.
Los estados del Golfo Pérsico, particularmente Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, sufren los efectos de los ataques iraníes en represalia, desatando alarma en la región. El jefe humanitario de la ONU alertó que el conflicto representa un momento de grave peligro para la estabilidad global, mientras las cancillerías del mundo intentan encontrar una salida diplomática al escalonamiento militar.