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02-08-2026

 

Un proceso de depuración y control que redefine la fiscalización vial en Argentina
La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) avanza en una de las auditorías más amplias de los últimos años sobre el sistema de control de velocidad en rutas nacionales. El organismo, dependiente del Ministerio de Transporte, reunió un levantamiento de más de 40.000 kilómetros y detectó un escenario que obliga a una reestructuración profunda: radares fuera de norma, equipos sin autorización y dispositivos instalados en lugares no habilitados.

 

El objetivo declarado es claro y contundente: garantizar que cada radar tenga una razón técnica para existir, basada en datos de siniestralidad y criterios de seguridad vial, y no en prácticas de fiscalización discrecional.

 

Irregularidades y primeras bajas de autorizaciones


Según la fiscalización realizada por agentes de metrología y control, de los 526 cinemómetros autorizados para operar en rutas nacionales, 124 no se encontraron en el sitio donde habían sido habilitados. La ANSV ya intimó a las jurisdicciones involucradas y comenzó a revocar autorizaciones cuando se confirma que los equipos dejaron de funcionar o fueron trasladados sin permiso.

El panorama se agrava con otro hallazgo: 152 radares operaban sin autorización nacional, una práctica que el organismo ordenó cesar de inmediato, exigiendo el retiro de los dispositivos instalados irregularmente.

 

Un marco legal que refuerza la autoridad nacional


La intervención de la ANSV se apoya en la Ley 26.363 y el Decreto 1716/2008, que establece que ningún radar puede emitir infracciones en rutas nacionales sin autorización previa del organismo.
Incluso la Corte Suprema de Justicia ratificó recientemente esta competencia en un fallo que involucró al municipio de Darwin, Río Negro, consolidando el rol de la ANSV como autoridad máxima en materia de fiscalización automática.

 

 

Transparencia, trazabilidad y foco en la seguridad


El proceso de ordenamiento no solo apunta a depurar el sistema, sino también a reforzar la transparencia. Para que una fotomulta sea válida, la normativa exige que incluya información técnica precisa del radar utilizado —marca, modelo, número de serie, homologación y calibración vigente— además de los datos exactos de la infracción y la correcta señalización previa del control.

La ANSV sostiene que la finalidad de este operativo es prevenir siniestro viales, mejorar la trazabilidad de los controles y evitar prácticas que desvirtúen la función preventiva de los radares.

 

 

 

Fuentes consultadas
Argentina.gob.ar – Agencia Nacional de Seguridad Vial: “Radares en rutas nacionales: la ANSV avanza con su ordenamiento” 

Comunicaciones oficiales de la ANSV sobre fiscalización, homologación y control de cinemómetros.

Cobertura de medios nacionales sobre el proceso de regularización de radares y fallos judiciales recientes.

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